Lo que llamamos masificación de las TIC implica la puesta en discusión del concepto de brecha digital, porque si bien la disponibilidad de las tecnologías digitales ha introducido en muchos casos numerosos y diversos dispositivos que favorecen los procesos de creación y producción de contenidos, es cierto que el acceso a ellas en las diversas regiones del mundo y en las diferentes provincias y localidades de nuestro país es bastante desigual.
El acceso a las TIC es desigual en las diferentes zonas del mundo y en las distintas regiones de nuestro país.
Nuestra sociedad tiene aún muchas deudas en lo que respecta a las asimetrías en el ámbito educativo, y muchas de ellas van más allá de que las escuelas posean o no herramientas informáticas, tengan o no conectividad y acceso a internet.
El ideal indica que la educación debe asumir el compromiso de garantizar a toda la población el mínimo de conocimientos de índole tecnológica y esto consiste en ir incluyendo como contenidos de la educación básica y obligatoria aspectos que refieren al aprendizaje y uso de nuevas tecnologías de la información y comunicación en las escuelas. La Ley de Educación Nacional nº 26206 ha dado importantes pasos en ese sentido.
Pero bien sabemos que los resultados que los maestros y profesores obtienen en las aulas tienen relación directa con la capacitación y la actualización continuas: el grado de confianza que hayan adquirido en el conocimiento de las TIC, la fluidez y la comodidad que sienten al utilizarlas, el acceso a los recursos que proveen internet y las plataformas multimedia, las experiencias que llevan a cabo con los mismos y la aplicación de medios adecuados de evaluación.
El Estado debe garantizar a toda la población el mínimo de conocimientos de índole tecnológica.
La capacitación continua de los docentes en el uso de TIC y su aplicación como herramientas facilitadoras y potenciadoras de los procesos de enseñanza y de aprendizaje es parte del compromiso que debe asumir el estado a través de la implementación de su política educativa.
Enseñar con nuevas tecnologías de la información y la comunicación hoy significa -si realmente queremos disminuir la brecha- incluirlas no sólo como un complemento en laboratorios o gabinetes informáticos sino integrarlas de lleno en todas las áreas curriculares con fines específicos.
De este modo, para cada programa, materia y contenido el docente puede diseñar y desarrollar actividades con TIC para lograr que los estudiantes se transformen en operadores habilidosos, sean capaces de acceder a recursos actualizados y puedan actuar como verdaderos realizadores, creadores y productores de contenido relevante y significativo.
Si achicamos la brecha digital, aumentamos las posibilidades creativas y productivas de nuestros estudiantes.
Conclusión: esta es la verdadera preparación para la sociedad del conocimiento del presente y del futuro que les espera a los estudiantes, porque la mayoría de las profesiones, desde las tradicionales hasta las más nuevas, requieren algún tipo de saber y competencias en el manejo de las TIC.